XXV AÑOS SACRAMENTALES Y PENITENCIALES

El 8 de marzo del 1994, D. Antonio Vilaplana Molina, Obispo de León, decretó la fundación de Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad, Amparo de los leoneses. En casi veinticinco años de historia de una cofradía existe un sinfín de momentos especiales, de instantes únicos para cada uno de los hermanos, vividos en el seno de esta familia.

Con el pasar de los años he sido testigo de sonrisas de complicidad, de “¡que sea enhorabuena!”, de abrazos de felicitación, y hasta en ocasiones, de lágrimas muy amargas. Todos estos momentos y sensaciones son lo que hace grande una cofradía, la unión entre hermanos.

Es difícil describir sentimientos y emociones, la manera en la que se forma una sonrisa o como te recorre un escalofrío el cuerpo, pero quizás conociendo algunas de las historias, podamos entenderlos mejor.

 

El primer ensayo siempre formara parte de mis recuerdos. El nerviosismo con el que llegas al saber que te enfrentaras a una nueva experiencia y el simple hecho de pensar que sobre tu hombro llevaras a la Virgen de la Esperanza, es un sentimiento  que inunda tu cuerpo.

El ambiente que hay cuando llegas, muestra ilusión por parte de los hermanos de la cofradía que han esperado un año para que llegue ese momento, ves sonrisas, reencuentros, y lo más importante te hacen participe de ellos desde el minuto uno.

En el momento en el cual te colocas debajo de la vara, y oyes el toque del llamador, tu mente se traslada al Sábado de Pasión, al saber que por primera vez ese día vestirás una nueva túnica y pujaras con mucho honor y emoción a una imagen que con solo mirarla sabes que has encontrado en ella un pequeño lugar en el cual tu mente es libre, y te recuerda que ELLA te ayudara durante el camino.

 

Cuando me preguntaron que con qué momento me quedo de todo lo vivido en el Sacramentado, realmente no sé responder. Es muy difícil elegir, habiendo vivido toda mi vida de alguna forma con esta cofradía.

Primeras reuniones, ensayos, procesiones interminables para un peque con cucurucho más alto que él.. locuras todas.

Tal vez, si alguien me mandara elegir un momento en cualquier época del año, te diría que los primeros ensayos que se hicieron. Eran los años 90, donde con yo 5-6 añitos iba acompañando a mi padre y mis primos, y simulaba que yo también iba debajo de ese “pequeño barco que siempre crujía”. Era el momento preferido de la semana, era el comienzo de algo que estaba a punto de ocurrir.

El empezar a pasar listas, innovar con recorrido, volver a ver a gente conocida, escuchar el mítico “parece que este año pesa más!”..

Aunque lloviera, ¡había que ir al ‘mercao’!

 

Es complicado elegir un momento especial después de tantos años como manola. Pero me quedaría con esa primera procesión, una pequeña niña vestida de manola, aunque sin peineta y mantilla, con unas ganas inmensas de procesionar, olvidando el frío, el dolor de pies, el cansancio y todos los males; ganas que después de años se mantienen.”

 

Aún recuerdo mi primera procesión con el Sacramentado, corría el año 98 y, junto a mi padre, comencé mi andadura en la Hermandad de azul marino. Recuerdo mi primera túnica y mi primer capirote, alto y de cartón, porque si se sale, se sale con todo. Recuerdo los ensayos en el mercado de ganados primero de la mano de mi padre, después colgado de la punta de vara del paso de Jesús de la Esperanza y, por último, y espero que por mucho tiempo, debajo del Cautivo, pasando 2 años en La Piedad.

Los días previos al Sábado Isidoriano estaban y, reconozco, están repletos de nervios. Los primeros años recuerdo llevar uno de los velones rojos de los que disponía la cofradía y que ahora son sustituidos por farolillos plateados. También tuve la oportunidad de portar el incensario y la naveta, que tan codiciados son por los papones más jóvenes. Algún año después pasé a cargar con el estandarte que acompaña a Jesús de la Esperanza. También recuerdo el año que me ofrecí a llevar la cruz de guía (no sabía dónde me metía… en Santo Domingo ya quería dar la vuelta). Y, desde hace algunos años ya, vivo la estación de penitencia como bracero, primero de La Piedad y ahora del Cautivo, donde vivo una experiencia diferente debajo del paso que no se puede explicar con palabras.

 

Recuerdo aquél Viernes de Dolores de hace ya doce años como si hubiera sido ayer. Apenas conocía la Semana Santa de León, pero esa noche marcó el inicio de una nueva etapa para mí.

Un buen amigo, hermano de la cofradía,  insistió en que quería pasar por el patio de Santo Martino para enseñarme los pasos que saldrían en la procesión del día siguiente. Realmente no sabía que me encontraría allí y mucho menos imaginé la sensación que tendría al entrar. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y tuve una sensación, que a día de hoy, no sé explicar, mis ojos se quedaron fijos en una sola cosa, Ella. Entré por primera vez en un patio desconocido, en el que hoy me siento como en casa.

Doce años han pasado desde aquella noche, y he vivido alguno de los mejores momentos de mi vida rodeada de esa familia que elegí, con los hermanos de mi querida Cofradía.”

 

#JÓVENESAZULES

 

La imaginería pasional actual en la capital leonesa

La imaginería pasional es una de las manifestaciones artísticas más características de nuestro país. A pesar de ello, en multitud de ocasiones se pasa por alto el estudio de la escultura procesional de los siglos XX y XXI. En este artículo queremos señalar los principales imagineros que han realizado su obra a partir de comienzos de la segunda década del siglo XXI en la ciudad de León. Leer más “La imaginería pasional actual en la capital leonesa”

Procesión Jesús de la Esperanza

Videoteca de la semana

Tarde del Sábado de Pasión. Una basílica que espera la salida de un grupo de papones que, bajo un largo capirote, ocultan su rostro mientras acompañan a un Jesús cautivo, condenado ante Anás. Otros que, bajo el manto de una Piedad milagrosa, rezan a la Señora del cielo esperando ver con sus ojos ese milagro por el que tanto han rezado. O los que acompañan a ese Jesús ya muerto, cuyo cuerpo yace esperando la Resurrección, que va seguido de esa Madre que no pierde la Esperanza de guiar y proteger a esos hijos que la llevan sobre sus hombros. Leer más “Procesión Jesús de la Esperanza”