Viacrucis del Cristo de los Balderas

La noche es cerrada. La ciudad ya duerme tras una tarde en la que las calles bullían de gente al paso de las procesiones. Y en la casa del patrón, del Centurión que fue martirizado por creer en ti, sales a la calle acompañado de tus hermanos que, bajo el anonimato del capillo, recorrerán las viejas cercas medievales de la ciudad recordando aquella vía dolorosa que recorriste en los últimos instantes de tu vida.