Destacado

VI JOCH SANTANDER

Ya está todo listo para que, el próximo mes de octubre, nos desplacemos a la ciudad de Santander a participar en el VI Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías. Este encuentro se desarrollará los días 26, 27 y 28 de octubre.

 

¿Qué es el JOHC?

JOHC, como muchos ya sabéis, es el Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías. Se celebra cada año en una ciudad distinta de nuestro país, correspondiendo este año su celebración en la ciudad de Santander.

 

¿Qué te vas a encontrar en el JOHC santander 2018?

  • Conocerás a más de 1000 jóvenes, llegados de toda España, que comparten tu misma pasión.
  • Tendrás la oportunidad de conocer la Semana Santa de otras muchas ciudades españolas y, en especial, la de la vecina ciudad de Santander.
  • Estrecharás lazos con tus compañer@s papones.
  • Promocionarás la Semana Santa de León al resto de jóvenes cofrades.
  • Y sobre todo, DISFRUTARÁS DE UN FIN DE SEMANA INOLVIDABLE.

¿Cómo puedes participar?

Inscríbete cuanto antes a través del correo electrónico de los Jóvenes Papones de León (jovenespaponesleon@gmail.com).

El viaje incluye:

  • Desplazamiento directo León-Santander (ida y vuelta) con salida el viernes a primera hora de la tarde y regreso el domingo por la noche.
  • Alojamiento en el Hotel NH Ciudad de Santander (3 estrellas) (habitaciones dobles con baño, no incluye desayuno) Ver ubicación
  • Inscripción al VI JOHC. Puedes visitar la página oficial de JOHC aquí.
  • Comida y cena del sábado

Os recordamos que las plazas son limitadas, y se darán en riguroso orden de completar la inscripción. Para menores, es obligatorio el acompañamiento de un adulto.

Fecha límite de inscripción: 10 de octubre.

El precio del viaje son tan solo 105€ para los miembros de JPL, y 120€ para no miembros si realizas la inscripción de forma anticipada (antes del 20 de septiembre).

A partir de esa fecha, el precio será de 125 € para miembros de JPL y 145 € para no miembros. (Los precios son para habitación doble).

Ficha de inscripción

Autorización para menores

Los pagos se realizarán del siguiente modo:

  • 50€ en el momento de realizar la inscripción (no se considerará a nadie inscrito hasta que haya realizado el pago de esta cantidad)
  • El resto antes del día 10 de octubre.

El pago del viaje se realizará mediante transferencia bancaria a la siguiente cuenta

ES08 2108 4201 2100 3200 3237

En caso de duda, consultar con los coordinadores.

Anuncios

15 de septiembre, la fiesta de la Patrona de la Región Leonesa

El próximo sábado, 15 de septiembre, la iglesia católica celebra la festividad de la Virgen de los Dolores. En nuestra tierra esa advocación la materializamos en la imagen de Nuestra Señora del Camino, representación de una piedad.

Leer más “15 de septiembre, la fiesta de la Patrona de la Región Leonesa”

Convento de las Clarisas

Cómo solemos decir los papones, la Semana Santa no es sólo el periodo de tiempo que va del Domingo de Ramos al de Resurrección, ni si quiera esa Semana de diez días qué celebramos en León. Nuestra Semana Santa dura todo el año, y nuestra de ello es la ruta de los conventos que, hace algo más de un año, se celebró en León en el mes de marzo.  Leer más “Convento de las Clarisas”

Romería de la Virgen del Camino

En plenas fiestas de nuestra ciudad y con el verano dándonos la bienvenida, parece que nos tomamos unas vacaciones a todos los niveles. Pero no nos engañemos: un papón es papón todo el año. Siempre nos queda esa “morriña” de meses primaverales en los que las idas y venidas cuaresmales hacen que te falten horas en el día porque, claro, lo quieres ver todo. Y qué injusto, hay meses en los que te faltan horas para procesiones, cultos, besamanos, incienso y cornetas y tambores y otros, en cambio, tan vacíos…

¿Pero realmente no hay actos dentro de nuestras cofradías en verano? ¿O somos nosotros mismos los que damos por hecho de que estamos de vacaciones hasta septiembre?

Bueno, en mi caso tengo suerte. Si. Digo suerte (a pesar de los tiempos que corren) porque me siento afortunada. El domingo 8 de julio mi cofradía organiza una Procesión- Romería en la Virgen del Camino. No hay más orgullo para un leones que tener a su patrona de titular en su cofradía, ni más orgullo para una mujer que formar parte de una cofradía en la que exclusivamente nosotras, con nuestro trabajo y dedicación, nos hemos hecho un hueco en la semana más grande de nuestra ciudad (pero este es un tema para otra ocasión)

Vamos a seguir haciendo honor a más de 500 años de historia desde que aquel pastor, Alvar Simón Gómez, vio aparecerse en medio del campo (lo que hoy en día se conoce como el Humilladero) la imagen de Nuestra Señora y se construyera la primera de hasta cuatro ermitas que la han albergado. Desde ese año 1505 la imagen de la Virgen del Camino siempre ha tenido mucha devoción entre el pueblo leonés y ya en 1738 se la reconoce como patrona aunque no sería hasta 1914 cuando el Papa Pio X la proclamó como tal oficialmente.

Con ello os animo a todos a que conozcamos y preservemos las romerías y festividades que pueden llenar nuestros meses de carencia cofrade de un sinfín de experiencias nuevas. No toda la vida paponil de una persona se centra solo en cuaresma y semana santa.

Así pues, el día 8 podremos subir a la Virgen del Camino y llevar en procesión a nuestra titular de la Basílica al Humilladero, celebrar una misa en su honor y pasar un día de hermanamiento y cofradía.

Esther Álvarez Rabanal

Un 0,2% de tu tiempo

Siempre me ha llamado la atención el acertado matiz andaluz al diferenciar cofradía de hermandad. Si la segunda es el colectivo que comparte −o ha de hacerlo− a lo largo de todo el año unas mismas inquietudes y sentimientos, la primera es, simplemente, la manifestación externa de la hermandad en la calle, es decir su estación de penitencia o nuestra procesión, tanto da…

Viene a cuento este preámbulo al reflexionar, con el corazón en la mano y sin tapujos, sobre el día a día de nuestra Cofradía. Que, como Teruel o Soria… también existe… Sólo hay que asomarse al apartado de actos de la web o de esta propia revista, echar un vistazo a los diferentes medios (incluso a los semanasanteros, que los hay, y muy activos), diseccionar convenientemente el anuario que edita la Junta Mayor o leer los correos y cartas que, de tanto en cuanto, se remiten para anunciar cada acto, noticia o fecha relevante.

Y es que, desde que el patio de Las Carbajalas se vacía de Hermanos y de tronos, hasta que ambos vuelven a atravesar el dintel benedictino aproximadamente un año después, muchos son los preparativos que se llevan a cabo. No tanto en cantidad, pero sí muy significativos son también los actos que se suceden entre Pascua y Ramos: Exaltación, Triduo, Difuntos… por citar sólo algunos.

Nada menos −y, la verdad, bien poco supone− que un 0,2% de nuestro tiempo a lo largo de todo un año. Unas dieciocho horas −minuto arriba, minuto abajo− entre las 8.760 que median entre las doce uvas de un año y del siguiente. Qué menos que acudir a alguno −no diré a todos, aunque lo piense o pueda apellidarlo con los posibles− de los momentos de hermandad que La Redención −sí, tu Cofradía (y perdona si eres lector y no Hermano− te brinda desde que te desprendes de esa túnica que vistes orgulloso cada atardecer de negro y rojo hasta que vuelves en su busca doce meses más tarde.
Cierto es que el peso, el trabajo y la responsabilidad de que todo esté a punto parece –aunque no lo es– patrimonio exclusivo de quienes, azares del destino, empuñamos una vara en un determinado momento de nuestras vidas. Pero no lo es menos que, siquiera ocupar uno de los bancos de San Martín o San Marcos, no es una obligación circunscrita a los que añoramos el capillo cuando el capirote aprieta las sienes. Y no lo hace sólo durante la procesión…

Me resulta incomprensible que tanta pasión se diluya en poco menos de tres horas al año, en el paso por unas decenas de calles, en una puja a la Sagrada Imagen a la que debemos visita hasta que vuelva a hacer del trono su retablo. Pertenecer a La Redención o a cualquier otra penitencial debería ser algo más, mucho más… Ese es, al menos, mi punto de vista. La opinión de alguien que entiende que una hermandad es un organismo vivo que crece con nosotros, y nosotros con él; que evoluciona y se adapta a los tiempos; donde siempre queda mucho por hacer…

Resulta difícil dirigirse a esa multitud de Hermanos −qué bonito vocablo cuando se dota de sentido− que, probablemente, nunca leerán estas líneas… y para quienes quizá van dirigidas estas cuestiones. Si, por casualidad, lo has hecho, reflexiona tu papel en la Cofradía y si ese rol puede cambiar: piensa en lo que tú puedes hacer por ella, no ella por ti… Memorable la cita de Kennedy adaptándola para hacer un poco de autocrítica y decidir si −volviendo al símil inicial− queremos seguir siendo sólo cofradía o aspiramos a ser más hermandad. Una decisión muy personal que debemos sopesar en nuestro fuero interno y en la que −como en todo− la mayoría manda. De nada sirve que unos pocos −ya sean Seises, Ex Abades o entusiastas− se obstinen en mantener encendida una llama a la que, salvo honrosas pero contadas excepciones, el resto ni tan siquiera le presta el valioso pabilo de su presencia.

 

Carlos García Rioja